La androsterona, conocida abreviadamente como andro, es un intermediario en la síntesis de andrógenos en el humano. Esta hormona se produce de forma natural por el hombre y no es perjudicial para el cuerpo humano, pero cuando se toma de forma sintética, se metaboliza con el cuerpo produciendo esteroides. Es considerada un anabolizante androgénico esteroideo. Entre los efectos secundarios que puede ocasionar por el excesivo consumo de esta sustancia se encuentran trastornos hepáticos, en la coagulación de la sangre y aumento de glóbulos rojos, entre otros. En los hombres también puede producir impotencia sexual.

La androsterona es extraída de la orina del hombre y favorece el desarrollo de la pubertad en el hombre. Es uno de los derivados de la verdadera hormona masculina, la testosterona y uno de los 17-cetosteroides.

Funciona como hormona sexual masculina, y tiene efectos sobre la madurez sexual, en la distribución del vello y en la voz. Su hiperfunción en los niños ocasiona madurez sexual precoz con características de adulto. En las mujeres su hiperfunción produce masculinidad por crecimiento de la barba y voz ronca.

Considerada inicialmente la principal hormona sexual masculina, pero se utiliza con menos frecuencia desde el descubrimiento de la testosterona. La mayor potencia de otras hormonas sexuales masculinas ha limitado el interés de la androsterona en gran parte a su aspecto bioquímico.

La androsterona fue descubierta por Butenandt en 1934, que también aisló la progesterona, recibiendo por ello el premio Nobel de química en 1939. En 1934 el químico suizo Leopold Stephan Ruzicka sintetizó la androsterona.